domingo, 5 de abril de 2026

Deja de prestar atención a cómo te sientes. Lo que sientes es lo que sientes. Pronto pasará. Lo que piensas es lo que piensas. Esto también pasará. Repítete: lo que sientes, lo sientes; lo que piensas, lo piensas. Como no puedes detener tus pensamientos ni el flujo de emociones que surgen en tu cabeza, no tiene sentido sentir orgullo ni vergüenza. Tú no causas estos sentimientos. Solo puedes controlar tus acciones. Solo ellas son la causa de tu placer o vergüenza.


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