¿De verdad crees que los demás te amarán si no te amas a ti mismo?.......
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Perdemos fuerza cuando:
• decimos “sí” cuando queríamos decir “no”,
• sonreímos en lugar de llorar,
• no descansamos,
• nos convencemos de aguantar un poco más en lugar de entender “¿Para qué propósito estoy aguantando esto ahora?”
• nos ofendemos en lugar de pedirle a una persona lo que necesitamos,
• estamos haciendo algo que no nos incumbe,
• la persona no es interesante, pero seguimos comunicándonos con ella por razones inventadas,
• la gente a nuestro lado habla de negatividad la mayor parte del tiempo,
• hablamos mucho de política, tarifas de vivienda y servicios comunitarios, atascos de tráfico, etc.,
• chismorreamos,
• hablamos mucho y emocionalmente sobre cómo viven los demás,
• trabajamos en un trabajo aburrido y sin interés,
• tenemos miedo,
• esperamos a que alguien venga (Santa Claus, Príncipe, oligarca Leopoldo) y la vida cambie,
• nos regañamos a nosotros mismos, nos consideramos indignos, ineptos, desafortunados.
Ganamos fuerza cuando:
• conocemos gente nueva,
• adquirimos nuevos conocimientos,
• viajamos,
• superamos nuestros miedos,
• probamos algo nuevo,
• caminamos (no lo confundas con “correr al trabajo” o ir a la tienda, sino que caminamos sin ningún objetivo específico),
• nos dedicamos a un trabajo creativo,
• nos comunicamos con gente agradable,
• Nos comunicamos con personas que nos apoyan y creen en nosotros,
• cuidamos nuestro cuerpo (cualquier práctica corporal, un baño, una piscina servirá),
• liberamos espacio físico (recuerda lo diferente que te sientes en una habitación renovada),
• liberamos espacio emocional (recuerda lo diferente que te sientes cuando pudiste perdonar y decir adiós a una persona),
• decimos "no" cuando queremos decir "no" y decimos "sí" cuando queremos decir "sí",
• empezamos a hacer lo que queremos.
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