Si tienes miedo a perder, simplemente aún no te has encontrado a ti mismo.
Una vez que lo hagas, te tranquilizarás, porque la vida funciona así:
no poseemos nada que podamos perder.
Un ladrón te roba la cartera, la vejez se lleva la belleza, la enfermedad se lleva a la gente, incluso las estrellas se esconden tras las nubes, y somos tan impotentes con todas nuestras prisiones, leyes, cremas, pociones y telescopios.
A veces la riqueza regresa, la gente vuelve a abrir los ojos y el cielo se ilumina, pero la propiedad es ilusoria. La vida es simple y hermosa:
no conlleva obligaciones ni deudas...
Pero aquí no estás con las manos vacías; llevan una carga viva:
el Amor. Este, como los guantes atados a un par en la infancia, nunca se pierde, nunca pasa, nunca cesa, aunque las profecías cesarán, las lenguas enmudecerán y el conocimiento será abolido...
Lo más hermoso en una mujer y un hombre es la presencia de Dios, a la que llamamos alma. Por eso amamos.
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